El liderazgo escolar es uno de los factores claves para el
desarrollo de una educación
de calidad. El ejercicio de este liderazgo recae sobre el director o
directora del centro educativo.
En el sector educativo, el creciente
énfasis sobre la gestión basada en la escuela producto de los
diferentes procesos de descentralización en los cuales se ha
transferido mayor autoridad a las escuelas y a los directores y
directoras a cargo de ellas—así como a los padres y madres de
familia—ha puesto en relieve la mayor necesidad del ejercicio del
liderazgo por parte de directores y directoras de escuela.1
}} Por otra parte, el efecto del liderazgo de los directores y
directoras de escuela en la calidad educativa y el aprendizaje
(UNESCO, 2005; Uribe, 2005 y Leithwood, Louis, Anderson y Wahlstron,
2004) ha colocado al liderazgo escolar en el centro del debate
educativo actual.
No cabe duda que los directores y directoras deben ejercer
liderazgo para mejorar la calidad de la educación.
Según Unesco
(2005), entre los seis requisitos identificados para que la gestión
basada en la escuela redunde en mejoras de calidad la gestión debe
ir acompañada de estrategias que “vigoricen las capacidades y el
liderazgo” (énfasis en el original, p. 193). Asimismo, Uribe
(2005) destaca el liderazgo de docentes directivos y de profesores
como factor clave en convertir a la escuela como organización con
cultura de calidad.
Para Unesco
(2005: 195), un “buen liderazgo escolar consiste en transformar los
sentimientos, actitudes y opiniones, así como las prácticas, con
objeto de mejorar la cultura de la escuela.” A la misma vez,
reconoce que en escuelas aisladas y con pocos recursos—como en
muchas partes de América Latina—la motivación e incentivos para
ser un director/a innovativo, previsor y participativo pueden ser
mucho
SABER MAS DEL TEMA
menores que en escuelas con contextos socioeconómicos más favorables.
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